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¿Dónde quedó lo Sagrado?

Hace muchos, muchos años, las tribus celebraban los cambios de estación. Hacían rituales, expresaban al cielo sus plegarias y sintonizaban con los ciclos de la naturaleza, sintiendo como uno lo interior y lo exterior.

Sin despreciar en absoluto la evolución, parece que hayamos olvidado esa conexión con los ciclos del cosmos en nuestros rituales actuales de celebración.

Por otra parte, la relevancia religiosa de la Navidad, y la llegada crística que iluminó al mundo también parece que han quedado relegadas a situar en primer plano, casi únicamente, la celebración.

Y es que para celebrar… ¿Necesitamos “explotar”? Es posible que sea el estímulo de “explotar” el que necesitemos para sentirnos estimulados? ¿Dónde se quedó la parte sagrada de las celebraciones?. Dejando aparte el contexto puramente religioso –arraigado y respetable- nuestras fiestas parece que carecen últimamente del significado ritual y espiritual excepto –menos mal- el de expresarnos el amor y el aprecio unos a los otros… y con lo que a veces también tenemos nuestras dificultades.

Nos estamos perdiendo lo sagrado en nuestras celebraciones, no exactamente lo religioso, sino lo que honraba a las cosas y a las experiencias por las que estamos intrínsecamente agradecidos,  las que verdaderamente nos llenan y nos dan vida, aunque colectivamente puede que no lo estemos y sintamos una cierta inquietud social. Nuestros rituales de honrar a la tierra han desaparecido en nuestro mundo moderno. Montándose sobre ello, están las  ofertas de productos de consumo, la mayoría de los cuales no necesitamos realmente.

¿Dónde se ha quedado la forma de vivir los días de fiesta, de manera que honre la integridad personal, a los seres queridos, y al medio en que nos desenvolvemos?

¿Estamos haciendo lo que realmente queremos? ¿O nos estamos dejando llevar por la corriente del consumo y la falta de comunicación auténtica y genuina?

  APRECIAR LO QUE TENEMOS

Celebrar las fiestas de forma superficial  es –irónicamente- una manera de evitar apreciar lo que tenemos. Muchos se sienten raros en contextos sociales intentando encontrar sentido e intentando expresarse con autenticidad en medios frívolos. Nos sentimos raros en estas fiestas de vacaciones, sobre todo si deseamos una experiencia que tenga sentido. Además, emborracharse y comer demasiado contribuye a sentirse incómodos, como otra forma de anestesiarnos de un reconocimiento de la belleza ordinaria y del compromiso sobrio para el cambio.

 LA GRATITUD

La celebración sagrada –simplemente expresando libremente lo que sentimos- nos da una sensación de integridad y a la vez no hacemos daño a la naturaleza. Nos sentimos mejor después de la celebración sagrada, incluso si “mejor” es simplemente reconocer lo que es verdad –verdad sobre nosotros mismos y sobre el mundo hoy, el año que viene, y más.

Para este fin, la tristeza y la desesperación, el declinar y el decaimiento, también son merecedores de celebración, como una parte  central del ciclo de fertilidad, tanto en el cuerpo como en la psique. Estas emociones prevalecían más hace años, antes de que perdiéramos el significado más profundo de las fiestas sagradas, en las que los días sagrados marcaban originalmente el paso de las estaciones y las cualidades que necesitábamos cultivar en ciertas épocas del año con el fin de honrar y vivir en armonía con los ciclos naturales para aumentar la fertilidad tanto interior como exteriormente.

Cuando celebramos y sentimos genuinamente gratitud por lo que es bello y sublime, no se necesita una expresión excesiva. De hecho, tal apreciación requiere una buena dosis de quietud para que se consolide en nosotros, respetándola sagrada y calladamente, sin dispersarnos en grandes expresiones exteriores. Puede que exista una correlación entre la exclamación exterior y la pobreza interior.

Haríamos bien en encontrar una expresión más auténtica y una riqueza interior para nuestras celebraciones, que reduciría las ingentes cantidades de contaminación vacacional que creamos. Ayudaría para eso recordar los ciclos naturales del año y su significado para nuestra vida interior y exterior.

Irónicamente, es en estas fiestas cuando aumentamos colectivamente la contaminación en el planeta. Un retorno a lo sagrado, especialmente en nuestras celebraciones, sería un gesto de gratitud por estar aquí y por los regalos de la Tierra.

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Nuestras celebraciones a corto plazo llevan la misma firma que nuestros placeres a corto plazo, que nuestros hábitos de consumo a corto plazo, nuestras políticas ambientales a corto plazo y nuestras  miras. Al igual que necesitamos nuevos modelos de consumo que aseguren durabilidad, necesitamos celebraciones que cambien profundamente nuestro enfoque, hábitos y  efectos en todo lo que no es humano.

 IDEAS DE SIEMPRE PARA HACER PERDURAR LA DIVERSIÓN Y EL DISFRUTE

 La humanidad necesita dejar tanta superficialidad para empezar a apreciar las cosas de forma verdadera. Necesitamos tener más otro tipo de diversión diferente y pasar mucho menos tiempo siendo frívolos.

Necesitamos recuperar las maneras sencillas, y celebrar la ocasión de la forma más sincera posible:

– Reunirnos con los amigos y familiares para disfrutar de alguna receta especial sin excesos, cantar, jugar y bailar.

– Contar historias de invierno, cuentos de Navidad, recitar poemas a la luz de las velas…

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– Hacer todo ello o parte, mediante el contacto con la naturaleza donde podamos disfrutar de un buen fuego, que siempre purifica y es el elemento que ilumina y da calor.

– Tomar un baño purificante en la naturaleza, o en casa. Existe esta tradición en muchas culturas, y aun hoy, se sigue haciendo en países donde hace mucho frío!.

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La diversión genuina y sagrada se nota en el cuerpo, recicla y conserva, levanta el ánimo de una forma más duradera, y nos deja verdaderamente renovados.

La mayoría de nuestras celebraciones tienen un origen pagano, centrado en la tierra –ahora es el el paso de la oscuridad hacia la luz- y sin embargo, la sagrada belleza de la naturaleza queda casi imperceptible para nosotros…

Reavivemos el disfrute de observar las sencillas maravillas de la naturaleza, dejemos que desborden  nuestro corazón y nos instilen una relación con lo quieto, con lo común, puesto que es lo común lo que está sufriendo tanto a nuestro alrededor.

 ¿CÓMO CELEBRAR EL NUEVO AÑO?

Nos deseamos mutuamente salud y bienestar para el Nuevo año, y ello sirve también a una función sagrada. Pero quizá podríamos pasar más tiempo en las fechas de Año Nuevo reflexionando y revisando lo que hacemos con nuestro tiempo y energía y decidir hacer cambios, que podrían incluir un compromiso para seguir comprobando en nosotros y apoyando a otros el seguir en la senda de la llamada de nuestro corazón.

Por otra parte, la tarea de la eliminación del sufrimiento nos ayuda a abrirnos al disfrute y la diversión. Sin embargo, a veces rechazamos este tipo de disciplina, pues rechazamos la mayoría de las disciplinas que no aplaquen nuestra hambre de gratificación inmediata.

Cuanto más celebremos de maneras que destruyan nuestro interior, más perderemos. Cuanto más necesitemos celebrar de forma externa y superficial, menos recursos emocionales y espirituales tendremos en realidad y más los estaremos alejando.

Además, nuestra escasez de recursos internos refleja los recursos que saqueamos externamente. Nuestra resistencia a crear una vida interior rica es nuestra resistencia a dejar de saquear los tesoros de la Tierra. Nuestras fiestas excesivas y distracciones sociales fuera de significado sirven para empobrecernos a nosotros y al planeta.

lo que piensas lo serás

Así que, en los días previos – y después-  de Año Nuevo, te invito a pasar un tiempo tranquilo en la celebración, incluyendo algún tiempo sagrado en la naturaleza. Invita si quieres a alguien especial. Considera el sentarte con algunos propósitos de Año Nuevo, escribirlos, y completarlos.

Lo deseable para todos es que cada vez más gente nos comprometamos en celebrar de maneras que remedien al menos una pequeña fracción de la herida sagrada que hemos infligido colectivamente al planeta.

Hagamos que cada día sea un día sagrado para la conciencia y el compartir el amor y el aprecio. Y si eso es lo que intentas llevar a cabo en tu vida,  espero que estas fiestas te hayan repuesto de la manera  más apropiada para celebrar lo que más te importa.

                               ¡TE DESEO UN AÑO NUEVO FELIZ, CONSCIENTE Y ABUNDANTE!

© Copyright Pilar de Anta,  Directora y Terapeuta en Luz Aiyanna. All rights reserved.

Adaptación creativa según la fuente: Jack Adam Weber para Wake Up World.   http://wakeup-world.com/

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