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Mi estrés se va en el bosque

Hace poco tuve una experiencia preciosa en grupo: caminamos durante diez días por los caminos y bosques de Shasta lugar maravilloso en el norte de California. Está considerado como un enclave especial, un potente vórtice energético de nuestro planeta, el correspondiente al chakra raíz que te conecta desde esta realidad concreta en la Tierra con la realidad superior del cielo, o llámese como se quiera…

Desde siempre me he sentido muy cercana a los árboles, me han parecido esos amigos que siempre están ahí para nosotros, y  siempre me ha alegrado especialmente ir a la montaña a verlos, a sentir su compañía, a escuchar su silencioso lenguaje.

En nuestro camino por Shasta, cuando encontrábamos un árbol especial, lo mirábamos con atención. Alguno de ellos parecía guardián, otro sabio compañero, otro incluso burlón. Si te fijabas en su tronco y sus ramas, podías hasta ver su personalidad.

Aquí teneis uno de los bosques de Shasta, donde nos quedamos absortos en su grandeza:

 

Abrazarse a un árbol ya viene de la cultura celta, que consideraban que los recargaba energéticamente. En el grupo de Shasta a veces nos parábamos y abrazábamos a él. Y cuando veo alguno en cualquier sitio, bien sabe mi hija que voy a él y me fundo amablemente con su energía. “Mama qué haces?…” Y al final sabe y comprende.

No es ninguna tontería: Un árbol nos reconecta con el origen: es paz, es quietud y movimiento a la vez. Estos amigos y maestros  conectan las fuerzas de la tierra con las de los mundos superiores, son seres que acogen con sus brazos en forma de rama y te invitan energética y sutilmente a abrazarlos. Al estar simplemente entre ellos, aumentan nuestra vibración , haciéndonos sentir bien tanto física como psicológicamente. ¿no te ha ocurrido alguna vez?.

Ultimamente se ha extendido a nivel mundial el Shinrin-Yoku  o “baño de bosque”. Este hábito se inició en Japón y se practica como método terapéutico para descargar todo el estrés que sufrimos en la vida cotidiana, si estamos lejos del verde y rodeados de asfalto y de ciudad. El introducirnos en un lugar rodeado de árboles –sobre todo si son maduros- nos ayuda a cargar las pilas de nuestro sistema físico, mental, emocional y espiritual.

Shasta Trinity National Forest

 

También es un gran remedio para el llamado “déficit de naturaleza” como ya se considera en algunos sectores de salud, y se aplica con excelentes resultados en niños y adultos.

En general, la inmersión en la naturaleza nos ayuda a crear estados de conciencia más conectados con nuestra esencia, nos sana y estimula.

Se habla de la Biofilia para definir “nuestro sentido de conexión con la naturaleza y con otras formas de vida (…) cuya supervivencia depende de la conexión estrecha con el ambiente y de la apreciación práctica de las plantas y de los animales”.

Ya en España se practica y se ha implantado a nivel institucional en parques y lugares de interés, como en Cataluña y Monfragüe. Puedes ver un ejemplo  aquí.

Además de la conexión esencial, se han demostrado los siguientes beneficios de los llamados “baños de bosque” o Forest bathing o Nature therapy:

–  Ayudan en gran medida a reducir los niveles de estrés y ansiedad.

– Bajan los niveles de cortisol  al desactivar el sistema nervioso simpático y activar el parasimpático,  que es el que nos permite la recuperación, el bienestar y la relajación.

Esta inmersión, que se recomienda sea de un mínimo de 2 horas, también contribuye a:

– Impulsar el vigor natural de nuestro organismo.

– Reforzar el sistema inmunitario.

– Aumentar las proteínas anticancerígenas, rebajar la adrenalina y reducir la tensión arterial.

–  Se ha demostrado su eficacia en la mejora de los pacientes con fibromialgia.

Puedes ver una entrevista con el Dr Quing-Li, iniciador de esta técnica.  También un video con su presentación:

Conectando con los bosques y caminando con los 5 sentidos

Una de las prácticas de Mindfulness  que realizamos en RespiraVida Breathworks es la caminata consciente. Consiste en prestar atención a lo que estás haciendo mientras caminas: a tus pasos, a tu respiración, a tu conexión con lo que te rodea… Es caminar con todos tus sentidos: puedes recorrer tus manos sobre la corteza de un árbol, o sentir la esencia de cada uno de ellos.

Así que los baños de bosque son la perfecta ocasión para la práctica de caminar consciente. en realidad, ¡ambas cosas están directamente ligadas!.

Si caminamos de forma atenta y consciente, aprovecharemos en mayor medida ese baño forestal tan terapéutico y sanador.

La conclusión es que los estudios y nuestra experiencia esencial nos demuestra que pasar un tiempo consciente entre los árboles, promueve la salud y la felicidad.  Puedes ir en familia, con amigos o ¡simplemente tú!

Yo lo sigo comprobando. Te animo a ir con intención, con atención, con curiosidad. Y cuéntame después lo que notaste…

El viejo árbol con sus pies desnudos

 

Recuerda siempre…

“Camina como si besaras la tierra con los pies”

Thich Nhat Hahn.

 

 

 

 

©Pilar de Anta 2018, Creadora de Luz Aiyanna, Profesora de Mindfulness RespiraVida Breathworks

 

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