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Tu momento Stop

Tenemos tantas cuestiones que atender… Muchas se nos acumulan, nos invade la obligación, y nos podemos sentir abrumados. La mente entonces puede tender a volverse caótica y “centrifugarlo” todo rápidamente y sin control.

Seguir a nuestra mente de una forma amable quiere decir escucharla, atenderla, tomar conciencia del momento en el que estás. Te invito a que vayas introduciendo en tu vida la práctica de Mindfulness. Con ella nos vamos dando cuenta de una forma abierta y clara de nuestro estado físico, mental y emocional y de cómo ese conjunto de percepciones nos hace sentir a un nivel más profundo: entonces podemos ver de qué manera anhelamos “volver a nuestro hogar interior” y sentir el equilibrio.

Cuanto más regular sea la práctica, más veces estaremos creando en nuestro cerebro la vía del actuar consciente. Así, poco a poco iremos dando una respuesta desde la claridad y la conexión, no desde la reacción.

Normalmente reaccionamos más que respondemos, nos tiramos a interactuar en la vida de una forma aprendida desde siempre, sin más. No pasa nada, es normal. La cuestión es: ¿Podemos entrenar esa reactividad?

En la vida diaria podemos incluir pequeños momentos de conciencia que nos abrirán a sentir más aceptación, más equilibrio y más conexión con los demás.

La práctica informal consiste en traer la presencia a lo que haces normalmente durante el día: hablar con alguien o escucharlo, comer o cocinar, caminar o descansar…

Puedes llegar a sentir esa “presencia” practicando la atención. Pero también, para llegar ahí con más facilidad, te invito a probar una sencilla práctica formal: el momento STOP. ¿Quieres practicarlo?

Aquí van las siglas para recordar. Sigue esta secuencia:

1- S de Stop: Para y hazte consciente de cómo y dónde estás. Lo ideal es dedicar unos minutos en un lugar tranquilo, pero lo puedes practicar incluso en medio de alguna actividad, en alguna pausa, etc.

2- T de Take:Toma unas cuantas respiraciones: 1, 2, 3… las que necesites. Y sigue realizando esta práctica con conciencia de tu respiración.

3- O de Observe: Observa tu cuerpo. ¿Tienes tensión en algún sitio? ¿Dónde? ¿Puedes suavizarla llevando la atención y la respiración ahí?

Observa el “triángulo”: tus pensamientos, tus emociones, tus sensaciones. ¿Cuáles son, cómo son? Observa sin identificarte… como si estuvieras viendo tu propia película, de espectador.

Las sensaciones corporales son fáciles de identificar, pero las emociones a veces no. Nos han enseñado a categorizar, pero no nos han enseñado a identificar nuestras emociones, y eso es lo que se nos puede atravesar o hacer más difícil. Son terrenos a veces resbaladizos…

¿Cómo estoy físicamente, cómo estoy emocionalmente?. Obsérvalo, si puedes darle un nombre a esa emoción o sentimiento, mejor (Me siento triste, enfadado/a, con miedo, o nervioso/a, alegre, entusiasmado/a… etc.).

¿Qué está sucediendo en mi mente en este momento? ¿Está calmada, o no lo está?.

Observa cómo es tu experiencia en general.

4- P de Perceive: Percibe realmente todas estas sensaciones … Entonces te puedes preguntar: ¿Qué es lo que realmente necesito en este momento?

Ahí entramos en un espacio de creación de una perspectiva más amplia de las cosas, es como si abrieras el zoom del objetivo de tu cámara de la vida.

¿Qué estoy necesitando ahora? Quizá sólo es este momento de dedicación, de amabilidad hacia mi persona, de respeto.

Quizá algo de calidez, de cuidado, que me acepten…

O puede que sea salir con una amiga, algún tipo de apoyo, algo de libertad en un tema que estoy teniendo, más conexión con los demás…

Lo que sea está bien, no juzgues.

Simplemente estás ahí y dejas caer esta pregunta permitiéndole que permanezca unos instantes.

Puede que te lleve un tiempo hasta que veas qué va surgiendo.

Entonces da un giro hacia preguntarte: ¿Puedo encontrar más calidez, puedo sentir más conexión, puedo darme más a mí mismo/a?

En este proceso –si no se dan otras circunstancias difíciles en tu vida- llegarás a sentir una conciencia más natural, y podrás notar ese sentido de perspectiva a tu alrededor y no dentro de tí, aisladamente:

Antes me identificaba, ahora puedo ver que YO NO SOY mis pensamientos, YO NO SOY mis sentimientos, YO NO soy sólo mis emociones. Las veo desde otro lugar.

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Entonces surge un sentido de complicidad, un sentido de libertad, de dejar ir, un yo más maduro y más sabio.

Finalmente,  imagina a la gente en tu vecindario, y en el lugar donde te encuentres, experimentando eso ahora mismo.  Mira si puedes expandirlo a todos, y aceptarte a ti y a los demás con ese sentido de atención amable.

Respira con naturalidad y recuerda que la relajación es tu estado natural cuando dejas de crear tensión.

¡Siente gratitud! La vida te está esperando.

©Pilar Anta, dirige Luz Aiyanna,  Mindfulness Trainer con RespiraVida Breathworks y Terapeuta de Sanación .

Puedes ver más información aquí: http://www.respiravida.net/

 

Una respuesta de "Tu momento Stop"

  • Anónimo
    2 septiembre, 2018 - 7:17 pm Contestar

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